[No sé como llegamos aquí, no sé si estamos perdidos o si de verdad nos encontramos... no sé.]

Aunque pareciera que muchas veces nos empeñamos en ocultar aquellos productos de nuestra mente [nuestros pensamientos]. Hemos creado un blog para combatir este cruel empeño. Las palabras deben salir, y cualquiera debe poder leerlas. Es posible, sin embargo, que a nadie le interesen, o que incluso, el orden en el que las ponemos sea considerado incoherente o estúpido. Tomamos, aún así, el riesgo de dejarlas ver la luz, descubriéndolas ante cualquier observador que desee urgar a través de ellas, criticarlas, o elogiarlas...


viernes, 11 de septiembre de 2009

Sentado...


Mientras tomaba algún café, o cerveza, no recuerdo ya... pensé en lo que nos gusta llamar realidad y en aquello que la hace real. No hay razones, concluí, para creer que es más real una cosa que cualquier otra. Estaba a mas de ocho mil kilómetros de distancia de casa, en una realidad prestada que sucede todos los días, pero que nadie de los que conozco puede ver...

Ahora mismo debe haber alguien sentado en donde yo lo estaba, tomando algún café, o cerveza. Siempre lo hay.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ausencia

Me he prometido no ser más terca,
me he prometido
tomar distancia
un millar de veces
no volver a encontrarte,
me he prometido no decirte quien eres...

ahora, prefiero no soñar.
aunque parece imposible,
pues la vida es como sueño,
y no soy como tú,
aunque sí,
cual muro de papel
en el que miles de palabras se incrustan
me encuentro.
inmóvil,
inerte,
dividida
frente a un caminar imposible.
invocando al olvido,
pero
parece que tarda,
mucho más que tú
y no resisto esperarlos.

Aun así,
al sentimiento ya inmóvil,
inconsciente,
moribundo,
me aferro con fuerza,
pero no es suficiente,
para recuperar su vida,
o al fín recobrar la mía.

sábado, 29 de agosto de 2009

La de

Se me ha pedido que no mire, y en esto he hecho obedecido. También se me ha pedido que no escuche, y he tapado mis oídos. Me han dicho, incluso, que no vea, y he vendado mis ojos. He obedecido en todo, y no pienso hacerlo más. No he de renunciar a pensar o hacer lo más inconveniente o lo más dañino, lo más perjudicial o lo más fútil. Este es el momento, y así lo he de decir, y lo he de escribir.

[Aunque a veces miro mis manos, y mi rostro, y no me reconozco, siempre que está tu cuerpo desnudo conmigo, me he de reconocer como aquel falso poeta cuyos versos sólo causan pesar. Es lamentable]

Escribo, porque es a veces el remedio más fácil para la soledad, o porque simplemente quiero llenar un cuaderno de palabras y palabras sin el más ingenuo de los sentidos. Aunque acepto: al final los motivos carecen de relevancia, en tanto las palabras se hagan dentro de uno y salgan [...]

viernes, 28 de agosto de 2009

En el centro

El frío de la noche se hace intenso, a medida que siento como tu aliento se aleja del mío, o tal vez es sólo tu recuerdo el que se aleja. No me doy cuenta mientras todo sucede, pero cuando volteo, tu imagen se ha esfumado completamente. Comienzo a temblar, mientras miles de pensamientos se agitan en mi cabeza. Trato de recuperar la difusa imagen que de ti ahora tengo, pero huye demasiado rápido, y no logro retenerla. Lástima, pienso, y luego empiezo a caminar, como si hacerlo fuera a tranquilizarme de alguna manera. Sé que no lo hará, pienso de nuevo, y me desespera el saberlo.

Sigo en el centro de la cama, soñando que apareces por la ventana, como en aquella caricatura, y que me susurras un par de palabras al oído. Nuevas preguntas me asaltan ahora y de nuevo despierto, entonces siento cómo tu aliento se aleja del mío.

sábado, 22 de agosto de 2009

Infierno grande

Hoy estoy en una ciudad cuyo verano sigue siendo más frío que el más frío de mis pensamientos. Tratando de recordar aquello que mi memoria inevitablemente olvidó. Tratando de recordar aquel relato que solía agitar mi aliento y mi piel, o que solía gritar mientras caminaba por cualquier callejuela. Tratando de olvidar que mi memoria convierte todo lo que algún día hice en sólo brisas cuya fuerza no logra recrear ni una sóla imagen. Pienso en aquella obra surreal en la que se que he, parcialmente, convertido mi vida, y me doy cuenta que he estado perdiendo mis energías en algo que no he debido, y que he dejado que lo mas insulso, o lo mas sutil convierta mis pensamientos en algo demasiado intrincado, que no fluye con facilidad.

Tal vez he logrado comprometer mas de mi mente de lo que me he dado cuenta en un simple pensamiento, o tal vez solo estoy divagando en este momento, y no vale la pena que me esfuerce en buscar una explicacion a algunos hechos recientes.

jueves, 13 de agosto de 2009

Fin

Veinte, veinticuatro, o incluso más veces he pensado en qué será del fin si no estoy en él, en qué será de mí si no estoy al final. Entonces corro velozmente a través de un espacio inmensurable, a través de un lugar cuya extensión parece tanto infinita como indivisible. Y encuentro que han pasado algunos años desde que logré ver mis pies limpios, o desde que logré ver mi rostro brillar, o incluso, desde que tomé un libro y realmente me conmoví. Muchos años viviendo en un sueño en el que sólo existo yo, y en el que no me importa qué más exista...

Sólo lineas

Sigo leyendo -en silencio- tu alma entre las lineas de un libro, y veo mis manos, en las que dejaste impregnado sin saber porqué, sin saber como lo hacías, pero sin olvidar que lo hacías, un corazón mutilado por la desesperanza y la cobardía.

Y se debate mi alma, entre una cosa y otra, una vez, cada vez, todas las veces.
y continúa mi danza solitaria, en apretadas espirales, en círculos que menguan, aturdidos se contraen.

Sigo en mi danza precaria, intoxicada por imágenes difusas, etéreas, confusas y otras diáfanas, que apuñalan y se clavan y se incrustan... en lo profundo se arraigan.


Así buscando al ser que huye de mi ser, a ser quien no soy yo, a poseer lo que no me pertenece, a deleitarse en aquellos paraísos que se incrustan en la absurda realidad, en la ensoñación... me pregunto, porque somos tan móviles, tan sórdidos e intrincados, tan lúcidos y sin embargo, tan estúpidos.

Sigo buscando la lógica de un ir y venir.
Pero aún no despierto.