Mientras tomaba algún café, o cerveza, no recuerdo ya... pensé en lo que nos gusta llamar realidad y en aquello que la hace real. No hay razones, concluí, para creer que es más real una cosa que cualquier otra. Estaba a mas de ocho mil kilómetros de distancia de casa, en una realidad prestada que sucede todos los días, pero que nadie de los que conozco puede ver...
Ahora mismo debe haber alguien sentado en donde yo lo estaba, tomando algún café, o cerveza. Siempre lo hay.